Eskişehir está a un corto viaje en tren desde Ankara y combina una vida universitaria moderna con barrios históricos, mezquitas, parques y una gastronomía que merece una visita de al menos un día.

El tren de Ankara a Eskişehir
La jornada comenzó corriendo hacia el metro para alcanzar el tren de alta velocidad. Tras llegar a tiempo, el trayecto duró aproximadamente una hora. El frío, la nieve y el viento marcaron las primeras impresiones de la ciudad.

Desayuno turco junto al río Porsuk
El hambre condujo a un café frente al río donde servían desayuno turco para dos personas y té ilimitado. Aceitunas, quesos, huevos, mermeladas y pequeños platos para compartir convirtieron la comida en una experiencia social.

La mezquita Reşadiye
La visita permitió observar normas habituales: cubrirse el cabello, quitarse los zapatos y mantener silencio. La alfombra, la caligrafía y la arquitectura ofrecieron una perspectiva diferente para alguien criado en una cultura mayoritariamente católica.

Odunpazarı, el casco antiguo
Las casas tradicionales, las calles peatonales, los cafés otomanos y los gatos dormidos en las sillas crean una atmósfera de otra época. En los alrededores también aparecen talleres, artesanías y tiendas de recuerdos.

Mezquitas, museos y hospitalidad
En Kurşunlu Camii y su complejo cultural encontraron arte y artesanía local. Más tarde, un conductor de autobús les permitió viajar sin tarjeta y se despidieron con “Kolay gelsin”, una expresión que desea que el trabajo resulte llevadero.


Parque Sazova
Sazova reúne un castillo infantil, un barco pirata, zoológico, acuario y un pequeño tren. Es un espacio amplio para descansar y comer antes de regresar al centro.


Café, lokum y sabores de Eskişehir
La ruta terminó entre tiendas de delicias turcas y Temiz İş Kuru Kahve, donde probaron café y té. La costumbre de ofrecer una degustación antes de comprar convirtió la visita en una conversación cercana con los comerciantes.


Regreso a Ankara
Después de cenar dürüm de pollo con ayran, regresaron en el tren de alta velocidad. Las notas escritas durante el trayecto conservaron los detalles de un día frío, intenso y lleno de encuentros amables.


















