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Celebrar la Independencia de México en Alemania: una fiesta entre nostalgia y precaución

Amigos reunidos alrededor de una mesa durante una fiesta mexicana en Alemania.

Cada 16 de septiembre México conmemora su Independencia, y las comunidades mexicanas también la celebran lejos del país. Durante mi intercambio en Alemania, varios amigos mexicanos me invitaron a una fiesta el 19 de septiembre de 2008. Tal vez sentían nostalgia o simplemente querían compartir su identidad. Yo quería conocer la celebración.

Esta historia pertenece a mi año de intercambio en Alemania entre 2008 y 2009.

Una concentración neonazi en Colonia

Aquella noche estaba prevista una concentración de extrema derecha en Colonia. Para un grupo de estudiantes extranjeros, la posibilidad de encontrarnos con personas xenófobas representaba un riesgo real.

Nuestras familias anfitrionas nos pidieron que evitáramos el centro. La recomendación era razonable, pero la fiesta se celebraría precisamente allí. Decidimos asistir tomando precauciones y evitando las zonas de la concentración.

Viajar con cautela

Manifestación política en una ciudad alemana.

La reunión era en casa de Samira. Zhalo y yo tomamos el tranvía desde Merheim hasta Barbarossaplatz. Durante el trayecto hablamos poco y tratamos de pasar desapercibidos. No encontramos grupos violentos ni tuvimos incidentes.

La fiesta de Independencia de México

Llegamos sanos y salvos. Casi todos los invitados eran mexicanos; Alaia y yo éramos las excepciones. Samira había decorado la habitación con los colores de la bandera: globos, cactus, sombreros y otros detalles llenaban el espacio.

Había tequila, rancheras, baile y comida mexicana. Los tacos con salsa picante confirmaron una vez más por qué la gastronomía mexicana está entre mis favoritas.

Un ecuatoriano en una celebración mexicana

Grupo de extremistas durante una concentración.

En algún momento comprendí que estaba celebrando la fiesta nacional de otro país y que, aun así, me sentía integrado. La música, el ambiente y la alegría no pertenecían a mi historia personal, pero pude disfrutarlos con naturalidad.

Esa noche me recordó lo adaptables que podemos ser. Participar en una celebración ajena no significa apropiarse de ella: puede ser una forma de acompañar a los amigos, escuchar sus historias y comprender lo que extrañan cuando viven lejos.

Regresar a casa

Después de unas horas, Zhalo y yo regresamos. Habíamos vivido una pequeña fiesta latinoamericana dentro de Alemania y, al mismo tiempo, habíamos aprendido a tomar en serio las advertencias de seguridad sin renunciar por completo a la experiencia.

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